La palabra inglesa hype proviene de hyperbole : exageración. Si buscamos en el traductor de Google el término inglés “hype” nos aparece como “bombo publicitario”. Los académicos de la lengua también lo definen como expectación o promoción excesiva.
Para los que nos dedicamos al estudio y asesoramiento de la IA, como es nuestro caso, creemos que la publicidad exagerada o bombo publicitario de la IA, continuará en este año 2026, que esperamos sea un buen año para todos.
El hype de la IA generativa empezó, seguramente, el día en que la empresa creadora de ChatGPT, OpenAI, publicó en su blog que “La transición exitosa a un mundo con Inteligencia Artificial General es quizás el proyecto más importante, y esperanzador, y a la vez aterrador, de la historia de la humanidad”. Según su autor, Sam Altman, CEO de OpenAI, “la IA será la tecnología más poderosa jamás creada por la humanidad y tiene el potencial de mejorar todos los aspectos de nuestras vidas».
Desde entonces no hemos dejado de oír los cantos de sirena sobre esta tecnología que parece que lo va a solucionar todo pero que también nos va a dejar sin empleo. Porque el hype de la IA suele ir acompañado del FOMO (acrónimo de “fear of missing out” o miedo a quedarse fuera). Seguro que alguna vez has leído o escuchado frases como “¿La IA no te va a quitar tu puesto de trabajo, sino la persona que la utilice mejor que tú”? Es decir, la hype va a ser milagrosa, pero espabila porque si no te adaptas te quedarás sin empleo. Ambas cosas son totalmente falsas, ni la IA es magia, ni vamos a perder el empleo por ella, puede que todo lo contrario.
Creemos que el hype de la IA no acabará en este año 2026 y tampoco en el siguiente porque la inversión en IA requiere de mucho dinero y aún son muy pocos los ingresos. El mejor ejemplo es el de la empresa más importante en el sector, OpenAI. Aunque al ser una empresa privada sus cuentas no son públicas, al parecer la empresa facturó en este año pasado 2025 cerca de 20.000 millones de dólares. El éxito de esta empresa es apabullante, porque Google y Facebook tardaron cinco y seis años, respectivamente, en lograr la misma hazaña. Pero el gran problema de OpenAI son sus costes, ya que solo los costos de computación previstos para OpenAI, de 1,4 billones de dólares en los próximos siete años, son 70 veces superiores a sus ingresos actuales. Y eso no incluye otros costos, como personal, I+D, energía, inmuebles. Aunque su CEO, Sam Altman, ha declarado que la empresa será rentable para el año 2030, los analistas lo niegan rotundamente.
¿Cómo es posible que una empresa que no genera beneficio alguno y que no se espera que lo genere a largo plazo, puede atraer tanta inversión? ¿Cómo puede una empresa tan deficitaria como OpenAI estar valorada en 500.000 millones de dólares? Pues la respuesta es gracias al fenómeno del hype. El profesor Andreu Belsunces nos lo explica muy bien en su “observatorio” del hype o publicidad exagerada llamado Hype Estudies. Según nos dice, vivimos en el siglo del hype. No es la primera vez que en este siglo hemos vivido un momento de expectación exagerada. Los que tenemos ya unos años, recordaremos lo que ocurrió a principios de siglo, con la aparición de internet y la fiebre y burbuja de las puntocom
Ahora nos encontramos en un momento similar, con la fiebre y burbuja de la IA, donde todos hemos oído hablar de la IA agéntica o agentes de IA que nos harán la vida más fácil. También de la Web 4.0 que funcionará como un asistente virtual en la que nuestro navegador nos hará la reserva del hotel que necesitamos para el fin de semana. También las gafas inteligentes que, según el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, serán la principal forma en que los usuarios interactuarán con la IA en los próximos años. Sin olvidarnos de los coches autónomos o los robotaxis, además de los wearables, y hasta incluso los robots.
Todo lo dicho puede hacerse realidad o no, pero lo que sí es seguro es que para lograrlo todas las empresas implicadas necesitan que el mensaje de la IA, como tecnología milagrosa, se siga expandiendo. Para lograrlo resulta esencial captar la atención, financiación y clientes, que es el objetivo de la publicidad exagerada o hype.
Desde Gana Inteligencia os informaremos de aquello que veamos que son expectativas que no se ajustan a la realidad. Porque una de nuestras funciones como asesores expertos en IA es explicar cuando la IA es válida para nuestros estudios, trabajo, negocio, y cuando no lo es.



