Las grandes compañías de IA están buscando cómo monetizar sus modelos de IA sin matar la gallina de los huevos de oro: la confianza del usuario. Y aquí es donde surge la gran división del sector en 2026. Miremos cómo funcionan los principales modelos de IA:
1. ChatGPT (OpenAI)
En febrero de 2026 OpenAI dio el paso que muchos esperaban (y temían): empezó a insertar anuncios en ChatGPT para usuarios gratuitos y del Plan Go.
¿Cómo funcionan?
- Aparecen etiquetados claramente como “Patrocinado” después de la respuesta principal (aunque en algunos casos ya salen en la primera respuesta).
- Se eligen según el tema de la conversación actual y, si das permiso, según tu historial.
- OpenAI insiste en que los anuncios NO influyen en la respuesta de la IA. Los anunciantes solo reciben métricas agregadas (vistas y clics), nunca tus chats.
- Puedes desactivarlos en la versión gratuita (a cambio de menos mensajes al día) o pagar más para no verlos nunca.

La reacción no se hizo esperar: críticas feroces en redes y medios. Usuarios y empleados (como Zöe Hitzig, que renunció poco después) alertan de que, aunque estén etiquetados, los anuncios pueden erosionar la confianza en temas sensibles (salud, emociones, decisiones importantes). En el caso de Zöe, investigadora de OpenAI, ha dejado la empresa y dice que OpenAI “sigue el mismo camino que Facebook”.
Sam Altman lo defiende diciendo que así pueden mantener ChatGPT gratuito para millones de personas y que los anuncios están “claramente separados”. Pero la percepción es que OpenAI está eligiendo ingresos a corto plazo frente a confianza a largo plazo.

2. Perplexity
Perplexity fue la primera en atreverse. En noviembre de 2024 empezó a mostrar respuestas patrocinadas debajo de las respuestas del chatbot (etiquetadas y sin influir en la IA). Parecía una idea razonable: compartir ingresos con medios de comunicación y monetizar sin ser intrusivo.
Pero a finales de 2025 / principios de 2026 decidió abandonar completamente la publicidad. ¿Por qué? Su CEO, Aravind Srinivas, lo explicó así:
“El usuario necesita creer que esta es la mejor respuesta posible para seguir usando el producto y estar dispuesto a pagar por él. Con los anuncios, los usuarios comienzan a dudar de todo”.
Perplexity priorizó su modelo de suscripciones (desde 20 $ hasta 200 $ al mes) y su programa de publishers. Hoy genera más de 200 millones de dólares anualizados en recurrencia y tiene más de 100 millones de usuarios. Su mensaje es claro: en IA generativa, la confianza vale más que cualquier campaña publicitaria.

3. Claude (Anthropic)
Anthropic fue aún más radical. No solo dijo “no” a la publicidad, sino que lanzó una campaña publicitaria (¡que jodidos!) durante la última Super Bowl en la que se burlaba directamente de OpenAI. El eslogan: “Los anuncios están llegando a la IA. Pero no a Claude”.
Los vídeos mostraban situaciones cotidianas (un entrenador personal recomendando un producto en mitad de una conversación sobre fitness, por ejemplo) y terminaban con la frase “Tus conversaciones con IA no deberían ser uno de esos momentos”. Fue tan efectivo que en redes tuvo más sentimiento positivo que los propios anuncios de OpenAI.
Anthropic posiciona Claude como la IA “premium y limpia” para profesionales y empresas que valoran la integridad por encima de todo. Su modelo de negocio: suscripciones altas y soluciones B2B. Sam Altman les respondió llamando a la campaña “divertida pero deshonesta” y acusándoles de elitismo (“Claude es para gente rica”).

4. Google
Google, que gana más de 54.000 millones al año solo con publicidad en búsqueda, no podía quedarse fuera. Ha empezado a insertar anuncios directamente en los AI Overviews (los resúmenes generados por IA) y en el nuevo “AI Mode” de búsqueda.
Aquí el problema es diferente y, para muchos, peor:
- Los resultados patrocinados se mezclan de forma muy sutil con la respuesta de la IA.
- Ya no es tan claro dónde empieza el contenido orgánico y dónde termina el patrocinado.
- Incluso se están probando compras directas dentro de las respuestas (“Compra este producto ahora”).
Vidhya Srinivasan, vicepresidenta de publicidad de Google, lo llama “reinventar el concepto de la publicidad para que forme parte de la experiencia agente”. Para los usuarios, simplemente significa que cada vez es más difícil saber si la IA te recomienda algo porque es lo mejor… o porque alguien pagó por ello.

Para Gana Inteligencia es evidente que la publicidad es fundamental para que la IA generativa y sus modelos más utilizados funcionen. El coste de esta tecnología es demasiado alto para no serlo y, sino que se lo pregunten a OpenAI. No es de extrañar que los creadores de ChatGPT busquen una nueva fuente de ingresos con el modelo publicitario.
No creemos lo que dice el CEO de OpenAI sobre el apoyo a la publicidad como medio para facilitar el acceso gratuito a cualquier persona en el mundo. Entra en la demagogia del personaje, que sabe vender muy bien su producto (ChatGPT). Pero es cierto que la publicidad es la única opción si queremos no pagar por el uso y disfrute de la IA generativa.
Si el producto funciona bien, no importa la publicidad que contenga. Pero si le ocurre como a Google que, actualmente, ofrece unos resultados de búsqueda muy pobres, el hecho que Google haya comenzado a colocar anuncios entre los resultados orgánicos es lo de menos.



