La IA: un cuento “chino” como el coche eléctrico

China, de OEM a OBM

Hace 30 años si viajabas a China veías como la casi totalidad de los taxis eran de la marca Volkswagen y, concretamente, del modelo Santana. La razón es que en el año 1985 la empresa china SAIC (Shanghai Automotive Industry Corporation) hizo una empresa conjunta o joint venture con Volkswagen. A principios del siglo XXI Volkswagen era el líder absoluto de venta de coches en el mercado chino: uno de cada dos coches vendidos en el país era de la marca alemana. Tanto es así que muchos chinos pensaban que era una marca propia.

En el año 1985, apenas había empresas chinas de automoción. El vehículo más utilizado era la bici, actualmente China dispone de más de 100 marcas de vehículos eléctricos (EV). Muchas no lograran sobrevivir, pero de momento, en España ya hay 25 marcas no solo made in China (OEM), sino empresas cien por cien chinas (OBM).

La empresa BYD es el líder en el mercado y no solo en China, sino que ha superado a Tesla como mayor fabricante de vehículos eléctricos (EV) en todo el mundo. Una marca que seguro que muchos aún desconocen y es la number one en coches eléctricos.

Mientras tanto, para la empresa Volkswagen, China sigue siendo su principal mercado. Su CEO, Oliver Blume, lo manifestó hace un par de años cuando dijo que “sin el negocio de China, la empresa no existiría.” No solo por las ventas sino también por sus plantas de fabricación en el país, casi 40. Pero Volkswagen ha pasado de ser el líder de ventas en China a situarse en tercera posición superado por BYD en el año 2024 y por Geely al año siguiente. 2 empresas que son chinas y que hace 40 años no existían.  Por cierto, BYD no solo fabrica EV sino también baterías que es la parte más costosa en un EV. Aunque el líder de baterías de EV es también una empresa china llamada CATL que domina un tercio del mercado global.

Es decir, China ha dejado de ser la “fábrica del mundo” de bajo costo (modelo OEM) para convertirse en una potencia global impulsada por sus propias marcas u OBMs (Original Brand Manufacturers).

De Low-Cost a High-Tech

Pero que China se haya convertido en líder en vehículos eléctricos no ha sido un milagro. En el año 1978 China era uno de los países más pobres del mundo. Estaba al nivel de los países del África sub-sahariana. Ese año tomó el poder Deng Xiaoping, como primer ministro de la República Popular China. Desde entonces todo cambió. Para este líder no importaba si el gato era blanco o negro, sino que cazara ratones.   

En 1980, en el sur del país, tuvo lugar un experimento llamado zonas económicas especiales. Se trataba de imponer las mismas reglas que regían en una economía capitalista o de libre mercado, lejos de la economía centralmente planificada del resto del país. El objetivo era atraer las inversiones extranjeras con la propuesta de fabricar en China a un coste muy bajo y con enormes facilidades para las empresas que quisieran instalarse en suelo chino.  Es lo que se conoce como el modelo Guangdong y la primera zona económica especial fue la ciudad de Shenzhen. Shenzhen en 1980 era un pueblo de pescadores cerca de la frontera con la entonces colonia británica de Hong Kong, con 70.000 habitantes, hoy más de 13 millones.

Shenzhen es un buen ejemplo del llamado milagro chino. Esta ciudad ha pasado de formar parte de la fábrica del mundo a convertirse en el «Silicon Valley del hardware «.  Shenzhen, una ciudad que nadie ha oído hablar de ella, es sede de las empresas tecnológicas chinas más importantes. Como, por ejemplo, Huawei, BYD, DJI y Tencent, entre otros. Sin olvidar a Foxconn, la empresa fabricante de los productos Apple. Con Foxconn ocurre lo mismo que con Shenzhen, nadie ha oído hablar de ella, pero es  el mayor fabricante de electrónica por encargo del mundo. Una empresa que facturó 220.000 millones de euros el año pasado, 5 veces más que Inditex.

Lo curioso es que Apple y otras empresas no fabrican en China porque sea barata (ya no lo es), sino porque no pueden hacerlo en ningún otro lugar del mundo con ese volumen y ese nivel tecnológico. El periodista del Financial Times Patrick McGee lo explica muy bien en su libro Apple in China: Apple sí ha encontrado precios mejores en otros países, por ejemplo, en India, pero nadie puede producir al volumen y con la sofisticación que permite China.

Es decir, China ya no es la fábrica del mundo con mano de obra barata sino el país que puede desarrollar y producir la más avanzada tecnología en el mundo. Para ello, llevan años y años aprendiendo de las mejores marcas del mundo que le enseñaron a fabricar y que ellos ahora aprovechan con sus propias marcas.

No existen los milagros

Después de Deng Xiaoping y de su sucesor Jiang Zemin llegó el actual líder, Xi Jinping, en 2012. Con él, China dejó de conformarse con ser una potencia industrial para competir directamente con Estados Unidos. Cazar ratones ya no era suficiente para el nuevo líder.

El coche eléctrico ilustra bien esa ambición. En 2007 Xi Jinping nombró ministro de Ciencia y Tecnología al ingeniero Wan Gang, doctorado en Alemania y exempleado de Audi.  Wan Gang había convencido a las autoridades de una idea muy potente: China había llegado tarde al motor de combustión, y nunca alcanzaría a Alemania, Japón o Estados Unidos, pero en el coche eléctrico todos partían de cero. “Si empezamos en la misma línea de salida, China puede ganar” pronosticó Wan Gang. Además, para China el no depender del petróleo, y acabar con la contaminación de sus grandes ciudades era clave.  

El gobierno Chino implantó un plan para que todos los vehículos fueran eléctricos, llamado el Proyecto de las Diez Ciudades y Mil Vehículos con el ministro Wan Gang a la cabeza. A Wan Gang se le conoce como el padre del coche eléctrico.

El resultado no llegó de la noche a la mañana. Primero hubo que crear una industria, atraer conocimiento, desarrollar proveedores, fabricar baterías, mejorar la tecnología y construir la mayor red de puntos de carga del mundo.

Es decir, no hubo ningún milagro chino, sino una estrategia de Estado sostenida durante décadas, con paciencia para invertir mucho antes de ver los resultados.

Del EV a la IA:

Esa misma lógica ayuda a entender la apuesta de China por la IA. En 2017, el Gobierno chino publicó su New Generation Artificial Intelligence Development Plan, un ambicioso programa cuyo objetivo era convertir al país en una potencia mundial de IA y alcanzar una posición de liderazgo en 2030.

Decir que China se convertirá en líder de la IA puede sonar a cuento chino, pero por lo que hemos visto con el vehículo eléctrico, tiempo al tiempo. De momento, algo deberán estar haciendo muy bien desde China porque los norteamericanos, que tienen todos los recursos a su disposición, parecen estar más preocupados en China y su tecnología que en progresar y evolucionar sus propios modelos de IA. Y eso que China no dispone de lo más importante que se necesita para desarrollar modelos de IA avanzados que es la computación (los chips que entrenan los modelos). Como sabemos China no puede acceder a los chips más potentes para el desarrollo de la IA que son las GPUs de la empresa Nvidia.

Es decir, China no dispone del mismo acceso que Estados Unidos a toda la tecnología necesaria para desarrollar la IA. Por eso, no es de extrañar que el gobierno de los Estados Unidos y, en particular, los CEO de las empresas de IA más importantes del mundo (norteamericanas) estén preocupadas porque sin tener acceso al motor que impulsa la IA, los chinos son capaces de ir a rebufo.

Pero no solo en IA convencional, sino que China en la llamada IA Física (vehículos autónomos, drones, robots) son líderes mundiales.

Aunque todo no puede ser perfecto. Si le hacemos una consulta a un modelo de IA chino (cualquiera) relacionada con su líder, podréis ver que el modelo se queda mudo, no sabe no contesta. Probadlo y veréis. Os pongo un ejemplo, preguntamos a un modelo de IA chino la siguiente consulta y veréis en la imagen lo que nos dijo. La pregunta es la siguiente:

Deng Xiaoping estableció en la Constitución de 1982 un límite de dos mandatos consecutivos (de 5 años cada uno, sumando un máximo de 10 años) para el cargo de presidente de China. Pero Xi Jinping ocupó su cargo como presidente de la República Popular China en el año 2012 y sigue en el cargo. ¿Cuál es la razón?

La respuesta os la dirá un modelo de IA norteamericano: Xi Jinping y su gobierno modificó la ley en el año 2018 y eliminó la limitación a 2 mandatos consecutivos. El cargo de presidente de la República Popular China volvió a ser vitalicio como en los tiempos de Mao.

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