¿Quién no ha visto alguna noticia sobre la IA y los despidos? En los últimos tiempos han proliferado los titulares que aseguran que la IA provoca despidos o lo hará en el futuro. Sin ir más lejos, en estas últimas semanas hemos leído ejemplos como estos:
- Un cuarto de los despidos recientes se atribuye a la IA. En este artículo, ni siquiera se molestan en decir en dónde, países, o en qué empresas, sector. etc. Es una titular clickbait y por tanto, todo el mundo suele picar y leer. Publicado en Yahoo Finance
- La inteligencia artificial irrumpe con despidos en el mercado de trabajo con muchas dudas sobre su impacto real Este artículo de El Diario es muy gracioso porque te indican que ha habido muchos despidos en las empresas tecnológicas como Amazon, Microsoft, Meta, pero que se debe al exceso de contratación en la pandemia. Es decir, nada que ver con la IA como os explicábamos hace unos meses. Actualmente, cualquier despido importante parece tener la culpa la IA. Nada que ver con la realidad.
- Ya nada es como antes: así transforma la IA nuestros trabajos y el mercado laboral Con este titular tan positivo y alegre nos habla El País de todas las grandes corporaciones y sus numerosos despidos en este año. Si no podéis acceder al artículo os muestro el gráfico que aparece con los principales empresas y sus despidos. El gráfico es más extenso, pero de las 15 empresas que vemos abajo, más de la mitad pone como motivo de los despidos masivos: la IA
Cuando la verdadera razón es o son otras. El caso de Oracle es que necesita al menos 10.000 millones para invertir en centros de datos para entrar al negocio de la IA (que llega tarde). Por eso, necesita despedir a 30.000 personas porque necesita capital. No porque haya 30.000 personas que han sido despedidas o sustituidas por un modelo de IA. En el caso de Amazon es por la sobrecontratación que tuvieron en la pandemia, personal que ahora les sobra. No porque sus trabajadores hayan sido desplazados por un modelo de IA o un robot.

La IA ha sufrido los dos extremos: el hype de la IA o “bombo publicitario” por el que constantemente nos llegan noticias de todos los avances que supondrá la IA en un futuro y que la mayoría no son realidad sino futuribles. Hasta el otro extremo que es la IA como causa o motivo de despidos masivos. En este caso hablamos del AI washing, es decir, que todo despido es debido a la IA cuando sabemos que son otras las razones.
¿Desaparecen los abogados?
No es de extrañar que muchos jóvenes de la generación Z teman a la IA. Según una encuesta realizada el mes pasado por Gallup en USA reveló que los jóvenes se muestran menos optimistas y más enfadados con la inteligencia artificial. En las entrevistas, los jóvenes de 14 a 29 años citaron diversas razones para sus reservas sobre la inteligencia artificial, entre ellas la amenaza del empleo.
Siempre es la misma cantinela y desde Gana Inteligencia tenemos claro que la IA, de momento, no es una tecnología para poder sustituir a los empleados, es una tecnología (software) muy potente pero que requiere, como todo programa informático, de una persona al mando. Es cierto que hay profesiones que se van a ver afectadas, pero no significa que una IA pueda sustituir estos empleos y menos de forma masiva.
Pongamos como ejemplo el caso de los abogados.
Si hay una profesión que una IA generativa puede sustituir es a un profesional que ejerce su trabajo mediante leer documentos, aplicar reglas y redactar textos. Un abogado se dedica a leer, analizar y escribir, además de investigar y litigar. Si esto es así, no hay nada mejor que un modelo de IA, porque si algo sabe hacer la IA generativa es: leer, analizar y escribir magníficamente bien. Personas que saben mucho de la IA como es el creador de Claude y CEO de Anthropic, Dario Amodei, explicaba en el programa 60 minutos norteamericano que la IA acabará con el 50% de los abogados.
Pero no es el único que lo vaticina, porque para Richard Susskin, profesor de Oxford, abogado, Doctor en derecho y experto en TI, la inteligencia artificial podría reemplazar a los abogados tradicionales para el año 2035. Según su artículo publicado en The Times, excepto los abogados penalistas y de derecho de familia, el resto de especialidades verían reducidos sus empleos. Para este autor, “las tareas más complejas serían gestionadas por la IA general: asesoramiento, negociación y cierre de acuerdos, resolución de disputas y gestión de riesgos legales. Las necesidades de asesoramiento cotidianas en áreas como impuestos, propiedad intelectual, banca y finanzas, derecho internacional serían atendidas por chatbots de IA.”
Pero lo que no tenemos en cuenta es que el derecho está plagado de ambigüedad. Si fuera una ciencia exacta y sus normas tan claras como dos y dos son cuatro, no necesitaríamos abogados y pagar sus altos costes. Porque recordemos que en Derecho siempre hay muchos derechos que entran en conflicto y no hay una solución exacta. Lo hemos visto con el derecho a la información y el derecho a la intimidad en infinidad de ocasiones, por poner solo un ejemplo.
Un abogado es un ingeniero social que debe saber cuál es la respuesta legal adecuada para un cliente determinado en un momento dado, y esto no es algo que pueda hacer un software, aunque sea tan potente como es la IA, sino un profesional experto en leyes como es un abogado. Además, nuestra sociedad está cada vez más “legalizada” porque todos los Estados sufren de una excesiva regulación legislativa, un fenómeno que difícilmente disminuirá. Más normas implica más interpretación, más disputas, más asesoramiento, más trámites legales y, por tanto, más abogados.
La profesión sin duda tendrá un aspecto diferente en 2035, pero el abogado seguirá presente. Es cierto que dentro de un bufete habrá tareas administrativas que tenderán a desaparecer pero la profesión de abogado será insustituible.



