Apple y Tim Cook: de ser los pioneros, a perder el tren de la IA

Tim Cook, de 65 años, dejará el cargo de CEO de Apple para pasar a ser executive chairman, en septiembre del 2026. Su sustituto será John Ternus, hasta ahora responsable de hardware de la compañía. Tim Cook lleva en el puesto de CEO de Apple desde 2 meses antes de la muerte de Steve Jobs, en octubre del año 2011. Todos los que recordamos a Steve Jobs sabemos que el éxito de Tim Cook ha tenido que ser notable porque nadie recuerda, a día de hoy, al fundador de Apple y uno de los genios visionarios más importantes de la historia empresarial. Solo hace falta ver cómo ha cambiado el mundo, para bien o para mal, desde la aparición de una de las creaciones de Jobs: el smartphone.  

Si nos ceñimos a las cifras conseguidas por el ex CEO de Apple, Tim Cook, los ingresos anuales de Apple pasaron de 108.000 millones de dólares en 2011 a 416.000 millones en 2025. En capitalización bursátil ha pasado de menos de 400.000 millones de dólares en 2011 a los 4.000.000.000 de dólares en este año. Cook tomó la empresa más valiosa del mundo en su momento y, después de 15 años, es 10 veces más valiosa.

¿Cómo lo hizo? Aunque Cook nunca ha tenido la visión de Jobs sí que ha sido un maestro en las operaciones y cadena de suministro. Es más, cuando llegó al puesto de CEO en 2011, su puesto era el de director de Operaciones de la empresa, puesto que ejercía desde el año 1998. Cook convirtió la logística de Apple en una ventaja competitiva brutal: fábricas diversificadas en China, India y Vietnam, inventarios reducidos y márgenes optimizados y abrumadores. Según dicen el iPhone 14 tenía un precio de coste de 10 dólares unidad. También tomó la decisión estratégica de desarrollar los chips propios de Apple, el Apple Silicon, reduciendo la dependencia de terceros y elevando el rendimiento de sus dispositivos a niveles que la competencia tardó años en igualar.

Aunque en estos 15 años no se han conseguido productos tan innovadores como en la época de Jobs y, por ello, su responsable de diseño Jony Ive se fuera a trabajar a OpenAI para crear el Iphone de la IA, sí que ha tenido sus hits como son el Apple Watch y los AirPods. Aunque puede que lo que más haya triunfado en sus innovaciones hayan sido todos sus servicios, sobre todo por el gran margen de beneficio que tienen para la empresa. Nos referimos al servicio de pago Apple Pay, su servicio de streaming Apple Music y de televisión Apple TV y su servicio en la nube el ICloud.

Apple, pionera de la IA

En 2011, cuando Cook asumió el cargo, Apple lanzó Siri en el iPhone 4S. Era el primer asistente de voz con procesamiento de lenguaje natural integrado en un producto masivo (smartphone). En ese momento, Apple estaba años por delante de todos en lo que hoy llamaríamos IA conversacional. Más tarde, en 2017, Apple introdujo chips neuronales para inteligencia artificial en los iPhone cuando la competencia apenas empezaba a contemplarlo. Tenía el hardware. Tenía el ecosistema. Tenía los datos de miles de millones de usuarios. Según la propia Apple, en 2026 hay más de 2.500 millones de dispositivos activos a nivel mundial (incluyendo iPads, Macs, wearables), de los que 1.460 millones son iPhone. Tenía, en teoría, todo lo necesario para liderar la revolución de la IA, la cuarta revolución industrial.

Apple, pierde el tren de la IA

El mayor error estratégico de Cook fue no apostar por la IA cuando debía. Veamos el caso de Siri. Lanzada en 2011, Siri fue pionera, una voz en nuestros bolsillos que prometía revolucionar la interacción con la tecnología. Sin embargo, mientras competidores como Google Assistant y Amazon Alexa evolucionaban a pasos agigantados, Siri se estancó. Sus respuestas a menudo son limitadas, su comprensión contextual deficiente y su capacidad para realizar tareas complejas, casi inexistente en comparación con las ofertas actuales de IA generativa. Las promesas de Apple en sus conferencias anuales de desarrolladores (WWDC) sobre una Siri más inteligente y capaz se han repetido año tras año, solo para ver cómo las funciones clave se retrasaban o llegaban con un rendimiento decepcionante.

La tan cacareada Apple Intelligence, presentada como la gran apuesta de la compañía, ha sido recibida con escepticismo, y algunas de sus características, como los resúmenes de notificaciones, han sido objeto de burla por su falta de utilidad o por su funcionamiento errático. No solo eso Apple vendió el iPhone 16 con la promesa explícita de funciones de Apple Intelligence que no llegarían en el plazo anunciado. Eso derivó en una demanda colectiva, agrupando a 69 compradores que argumentaban haber adquirido el teléfono precisamente por esas capacidades de IA. Pero la demanda más grave fue la interpuesta por un fondo de pensiones surcoreano ante un tribunal de San Francisco, reclamando pérdidas de hasta 900.000 millones de dólares en capitalización bursátil entre mayo de 2024 y mayo de 2025, atribuibles directamente a la crisis de credibilidad generada por el fiasco de Siri.

La rendición: cuando Apple llamó a Google

Y entonces ocurrió algo que habría sido impensable en la era Jobs. Algo que contradice quince años de filosofía corporativa de Apple. Apple llamó a Google.

Durante décadas, el argumento estratégico central de Apple fue el control vertical total. Chip propio, sistema operativo propio, tienda propia, hardware propio. Cada vez que un rival intentó integrar una capa tecnológica ajena, Apple la reemplazó con una versión interna que, invariablemente, resultaba superior. Era la esencia de lo que hacía que Apple fuera Apple.

A principios de 2025, Apple se vio obligada a evaluar una asociación con OpenAI o Anthropic para salvar a Siri. Finalmente, eligió a Google y su modelo Gemini. Thomas Kurian, CEO de Google Cloud, confirmó en la conferencia Google Cloud Next 2026 que el nuevo Siri funcionará con Gemini y debutará en el iPhone 17 Pro en el otoño de 2026. El precio acordado: más de 1.000 millones de dólares anuales.

La apariencia será de Apple. El motor, de Google. El logo de Google no aparecerá en pantalla —lo de «white label» significa que Apple paga para que la fuente sea invisible— pero la ironía es difícil de ocultar: la empresa que presumía de no depender de nadie ahora depende de su mayor rival histórico para que su asistente de voz pueda mantener una conversación inteligente.

Tim Cook deja Apple más rica, más eficiente y con un ecosistema impresionante. Pero la IA generativa ha sido su gran escollo, su talón de Aquiles: una tecnología que obliga a moverse rápido, aceptar imperfecciones iniciales y colaborar cuando es necesario. El nuevo CEO, John Ternus (hombre de hardware), tendrá que demostrar si puede combinar la excelencia operativa de Cook con la audacia necesaria en IA. 2026 será un año clave con la llegada (por fin) de esa Siri renovada.

Desde Gana Inteligencia pensamos que la IA no es el futuro; ya es el presente. Quien la integre hoy con pragmatismo, no con perfeccionismo, ganará una ventaja competitiva real mañana.

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